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ROMANCE

 

Romance que saludas y que cantas

Plegada el ala y adormecida la cabeza

Entre las verdes hojas, mientras ellas se agitan

Temblando sobre algún lago ensombrecido.

Un papagayo pintoresco has sido

para mí, un pájaro muy familiar.

No sólo me enseñaste mi abecedario,

sino a balbucir mis primeras palabras,

En tanto que en el bosque perseguía

Mil sueños con mis ojos sapientes de niño.

Hoy, el cóndor eterno de los años

Conmueve con pujanza el mismo cielo

Con un tumulto como de tormenta.

Apenas queda tiempo, tiempo para fútiles engaños,

Y si una hora, con un vuelo más tranquilo

Posa sobre mi espíritu sus vuelos,

Dar a la lira y ritmos ese instante,

Herir sus cuerdas y librar un verso,

Siéntelo el conrazón cual siente un crimen,

A menos de gemir como las cuerdas.